Archive for Febreru, 2012

Supongo que después de todo habrá alguien en este sitio que piense en ello. Que observa que esta situación no es normal y que deberáimos hacer algo. Pero, ¿el qué?

Quizás podríamos empezar por borrarnos ese discurso posmoderno de la cabeza que nos induce a pensar que no hay otro mundo posible, que el sistema es así y no hay nada que hacer. Que por mucho que nos enfademos, estrujemos nuestros cerebros en busca de respuestas o nos indignemos, no conseguiremos cambiar nada (mirar a Islandia, esos sí cambiaron algo). Pero quizá eso sea lo que el sistema pretende con ese discurso TINA (There Is No Alternative), que suframos de indefensión aprendida (hablando en términos psicológicos) para que no actúes, para que no pienses, si total no hay alternativa, ¿no? ¿o sí?

Desconozco si toda la gente que protesta o hace algo (aunque sea mal hecho) sabe realmente lo que hace o si sus motivos son justificados o simplemente responden a una moda de la década que les tocó vivir. Pero lo que sí comprendo y valoro es el hecho en sí, el no pensar que siempre hubo ricos y pobres y siempre los habrá. Afirmación cierta sin duda, pero falta de esperanza y que sigue el modelo de ese discurso posmoderno del “no hay alternativa”.

¿se trata realmente de ser más o menos rico? Algo más hay ahí, ideologías, valores, creencias, principios…digo yo que algo quedará. No quiero imaginarme que hubiera pasado si nuestros antepasados hubieran pensado así. Posiblemente pocos de nosotros tendríamos la posibilidad de formarnos académicamente (no sólo por falta de ingresos, también por la diferencia de clases), ni podríamos votar (al menos, no todos), ni tener ciertos derechos (cada vez menos).

Muchas cosas quedan por hacer en la sociedad y debe ser ésta una ambición la que nos impulse al cambio, independientemente del final al que nos lleve, pues siempre he pensado que importa más el proceso que el resultado y así lo defiendo. Amar la trama más que el desenlace, como bien dice el cantautor uruguayo Jorge Drexler.

No me avergüenzo de ser de esta generación, nos ha tocado este momento de la historia y solo nos queda pensar qué podemos hacer con él. No somos ni peores ni mejores que nuestros antepasados (por mucho que nos lo quieran meter en la cabeza) y si hubiéramos vivido en su época posiblemente hubiéramos sido similares a ellos y viceversa. Nosotros hemos heredado el mundo que ellos dejaron, con sus cosas buenas y malas. Ahora nos toca a nosotros decidir que clase de mundo queremos dejar para nuestros hijos y nietos. Si caemos en la trampa TINA…que Dios nos pille confesados!

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