Supongo que después de todo habrá alguien en este sitio que piense en ello. Que observa que esta situación no es normal y que deberáimos hacer algo. Pero, ¿el qué?

Quizás podríamos empezar por borrarnos ese discurso posmoderno de la cabeza que nos induce a pensar que no hay otro mundo posible, que el sistema es así y no hay nada que hacer. Que por mucho que nos enfademos, estrujemos nuestros cerebros en busca de respuestas o nos indignemos, no conseguiremos cambiar nada (mirar a Islandia, esos sí cambiaron algo). Pero quizá eso sea lo que el sistema pretende con ese discurso TINA (There Is No Alternative), que suframos de indefensión aprendida (hablando en términos psicológicos) para que no actúes, para que no pienses, si total no hay alternativa, ¿no? ¿o sí?

Desconozco si toda la gente que protesta o hace algo (aunque sea mal hecho) sabe realmente lo que hace o si sus motivos son justificados o simplemente responden a una moda de la década que les tocó vivir. Pero lo que sí comprendo y valoro es el hecho en sí, el no pensar que siempre hubo ricos y pobres y siempre los habrá. Afirmación cierta sin duda, pero falta de esperanza y que sigue el modelo de ese discurso posmoderno del “no hay alternativa”.

¿se trata realmente de ser más o menos rico? Algo más hay ahí, ideologías, valores, creencias, principios…digo yo que algo quedará. No quiero imaginarme que hubiera pasado si nuestros antepasados hubieran pensado así. Posiblemente pocos de nosotros tendríamos la posibilidad de formarnos académicamente (no sólo por falta de ingresos, también por la diferencia de clases), ni podríamos votar (al menos, no todos), ni tener ciertos derechos (cada vez menos).

Muchas cosas quedan por hacer en la sociedad y debe ser ésta una ambición la que nos impulse al cambio, independientemente del final al que nos lleve, pues siempre he pensado que importa más el proceso que el resultado y así lo defiendo. Amar la trama más que el desenlace, como bien dice el cantautor uruguayo Jorge Drexler.

No me avergüenzo de ser de esta generación, nos ha tocado este momento de la historia y solo nos queda pensar qué podemos hacer con él. No somos ni peores ni mejores que nuestros antepasados (por mucho que nos lo quieran meter en la cabeza) y si hubiéramos vivido en su época posiblemente hubiéramos sido similares a ellos y viceversa. Nosotros hemos heredado el mundo que ellos dejaron, con sus cosas buenas y malas. Ahora nos toca a nosotros decidir que clase de mundo queremos dejar para nuestros hijos y nietos. Si caemos en la trampa TINA…que Dios nos pille confesados!

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L’Altu Nalón

Posted: Xineru 29, 2012 in Uncategorized

En medio de estos días estresantes, de intentos de incrementar la histeria ante la crisis, de constantes y absurdos bombardeos de lo mal que nos va y de las pocas probabilidades de conseguir trabajo, de exámenes y demás situaciones desesperantes, volver durante unas horas del día a tus raíces parece que ayuda a cambiar un poco la perspectiva (aunque en el mejor de los casos, este optimismo dure apenas un par de días) y cargar de nuevo tu ilusión.

Estar casi todo el día enfrente de unas hojas con palabras y palabras y más palabras, a distancia de unos veinte centímetros consigue que veas el mundo como un caballo con los ojos tapados lateralmente para que no se distraiga. Da la impresión de que todo es gris alrededor y lo único válido es el montón de papeles de la mesa de estudio. Además de sentir la vista más cansada por el esfuerzo excesivo de tus músculos oculares ocupados casi todo el día en lograr la acomodación de tu vista a una distancia pequeña, a las hojas. Queda claro el consiguiente agotamiento mental de esta situación.

En estas circunstancias tan agotadoras como necesarias para mi futuro (esperanzador siempre), coger el coche con un amigo e ir al lugar donde nací y la zona que sentí desde niño, no tiene precio. Por fin relajo la vista’cause ya puedo mirar a lo lejos, a las montañas con algo de nieve ya. Nuestros ojos están preparados para eso, para mirar a lo lejos, para cazar. Mis músculos oculares me lo agradecieron…

Llaviana, Sobrescobiu y Casu, olía a fuego de chimeneas, a hierba, a frío de nieve. Esa temperatura helada y ese ambiente extremadamente húmedo, típico de esa zona que a pesar de ser desagradable me hizo sentir otra vez en casa.

En Soto de Agues siempre hay montañeros los domingos. Son las cuatro y media y ya vuelven de su Ruta del Alba. Mientras paseamos por la calles del pueblo no podemos sino dejarnos llevar por los recuerdos de nuestros abuelos y padres, de los recuerdos de nuestro pueblo. Mira esa tenada, cuantas veces jugaría allí a esconderme, cuantas cabañas no haría con fardos, cuantos palos no me caerían en la espalda por meterme en cuadras ajenas. ¡Qué tiempos! El valle deja ver su pasado glaciar. Praderas en forma de U. El pueblo en medio del valle con la iglesia’boutsaliendo. Parece un cuento de los Alpes. Dejamos tratos hechos por cumplir; tenemos que hacer la ruta del Alba, tenemos que venir a comer un cachopo de venao con salsa de almendras a Casa Llaímo, tenemos que ir de montaña este año. Lo haremos.

Vemos bajo un sol invernal que los días cada vez son más largos, que un cafetín ayuda a calentar el cuerpo en el chigre de Linares, donde las señoras mayores muy buen vestidas y maquilladas (para algo es domingo) juegan al bingo, los señores mayores (arreglados por obligación de las primeras) echan la partida. Otro grupo de gente ve el partido del Sporting en la televisión. Arreglan el mundo con el codo apoyado en la barra y dicen que ellos podrían jugar mejor que ese chaval con esos pelos. Al principio entras y te miran, claro que te miran. No eres de allí. Extrañamente, a los pocos minutos, ya te sientes de allí y los nuevos que entran por la puerta llaman tu atención. Piensas…no son de aquí. El calor de los cafés nos empieza a reconfortar con cada sorbo y afuera el embalse de Tanes nos espera. Que pena que hoy no hay moteros reunidos en la terraza de Linares, estará demasiado frío para eso.

Puros, whisky y rock & roll

Posted: Xineru 1, 2012 in Uncategorized

Un momento mágico fue el que viví ayer. A pesar de ser bastante escéptico con todos los temas místicos, religiosos y demás, he de reconocer que en determinadas situaciones me tengo que rendir al misticismo y dejar llevar por los impulsos. Cuantas veces me intentaría convencer mi madre de la importancia de la luna en el comportamiento humano, que si es capaz de influir en las mareas, qué no hará con nosotros que estamos hechos en su mayor parte por agua. A mi madre le gusta creer en esas cosas y a mi me gusta que así sea.

El día ya presagiaba algo bueno, algo se palpaba en el ambiente. Sabía por algún motivo que el comienzo de este nuevo año iba a ser algo especial, no sabía el porqué ni cómo, pero lo intuía. La noche fue mágica. Calor, whisky, puros habanos, grandes personas y mejores amigos y estrellas, muchas estrellas. Mientras olíamos a humo de la parrilla y nos relajábamos mirando y escuchando el fuego preparábamos las doce uvas de la suerte. Íbamos a comer, por vez primera, las uvas al aire libre y sin mirar a la televisión. Mirábamos a las estrellas.

Después de los abrazos a los amigos y de los besos, empezó a sonar un banda sonora de rock & roll, el puro seguía encendido, el whisky en la otra mano y me quedé solo con mis pensamientos. Observando las constelaciones, sonreía. Me estaba dando cuenta de que éste va a ser un gran año,’cause lo que lo hace grande no es la suerte, son las ganas de disfrutarlo.

Se que no debía de haber fumado el puro, ni bebido el whisky, pues mi garganta reclamaba a gritos el suicidio y bastante guerra les di a todos con mis ronquidos y con mi tos sabinera. Pero no pasa nada, todo estaba perdonado, no importaba dormir.

Ojalá que más años pueda disfrutar de una nochevieja y un comienzo de año como éste. Gracias amigos.

 

Feliz año nuevo a todos.

El temor de un hombre sabio

Posted: Avientu 4, 2011 in Uncategorized

Dando una vuelta de sábado por la tarde por la Fnac, encontré un objeto que me llenó de alegría.

Hace un año aproximadamente acabé de leer un libro de esos que te sorprenden sin haberlo esperado. La historia con este libro es interesante. Me lo regalaron por las navidades de 2009 y nunca había oído hablar de él, tan siquiera mencionarlo. Pero el regalo me gustó ya que se trataba de una historia épica, mágica y ambientada en una ficticia Edad Media. Vamos, de esas historias que me gustan a mí. El que haya leído El Señor de los Anillos sabe de qué hablo, historias con un héroe o varios, con ese tipo de vestimentas, con algo de magia aunque sin llegar a lo imposible, con enemigos oscuros que te acechan en cada árbol de cada recodo del bosque, sufrimiento y agonía del personaje, paisajes increíbles surgidos de la mente privilegiada del escritor y muchas más características que creo que a todos nos vienen a la mente. Es uno de esos libros.

Cuando cayó en mis manos y leí el título me llamó la atención, nunca lo había oído y tenía buena pinta. “El nombre del viento” se llamaba. Su escritor era también desconocido. ¿Quién era Patrick Rothfuss? Busqué información’bout él y me enteré que es un chico bastante joven de Wisconsin que había crecido leyendo libros como El Señor de los Anillos y que era su primera novela. Esto llamó mi atención, tenía pinta de ser una novela de las que me gustan y encima es la primera que escribe…tendré que leerla.

Para que sea más especial la historia, recuerdo que la primera vez que me puse a leer el susodicho, estaba en el autobús de camino al Hospital Valle del Nalón. Era un 27 de diciembre de 2009, iba a nacer mi ahijado y mi hermana llevaba de parto unas horas. Me llevé el libro para hacer el viaje más llevadero y no pensar en toda la emoción del momento. Poco me enteré de la historia…Pero el libro ya tenía algo especial para mí, apenas leí dos o tres páginas de lo nervioso que estaba, pero fue un momento bonito.

Unos días después retomé la aventura y ahora sí que no hubo vuelta atrás. Me preguntaba como no me había puesto antes con él, que libro más bien escrito, como te mete en situación, que manera de meterte incluso miedo y tristeza con lo que le pasa al protagonista, Kvothe. Pocos libros me dejaron esta sensación.

Encima era un libro de esos que tienen mapas, con lo que a mí me gustan (un poco friki, sí), con un mundo inventado y culturas inventadas (aunque no al nivel tan sublime de Tolkien), esto promete.

Cuando acabé de leerlo me enteré de que sólo era la primera parte y que pronto saldría la segunda (aunque pasaría un año prácticamente). Que ganas de que saliera…

Pues bien, volviendo ayer por la tarde en la Fnac, estoy mirando libros y me encuentro sin querer con un libro, una portada muy similar y me quedé como un poco perdido, sin reaccionar muy bien al principio,’til que me dí cuenta de lo que era. “El temor de un hombre sabio”, la segunda parte!!!! No me lo podía creer, que ganas, cuanto tiempo esperando. ¿qué habrá sido de Kvothe?

Para más felicidad, me entero hoy de que es una trilogía. En el primer libro, Kvothe, una vez es adulto, narra su historia a un escribano que aparece un día por la posada Roca de Guía, que regenta junto con Bast. Éste le pide que se lo cuente todo y Kvothe acepta bajo la condición de que lo contará en tres días. El primer libro refleja nada más lo que le contó el primero de los días. Ya imaginareis que el resto de los libros son los otros dos.

A ver con qué nos sorprende…Espero que os haya animado a leerlo, pues merece la pena. De momento os dejo un trailer del primer libro para que empecéis por el principio (sí, ahora se hacen trailers de libros).

http://www.youtube.com/watch?v=CNr3A4kGPzs